De arrebatos también se vive.
Supongo, que hoy es uno de esos días en los que miras por la ventana y dices: Es verdad Ana, ya no eres nada.
Cada día mi vocabulario se estrecha, se condensa en lo que me imagino que son las palabras esenciales para vivir. Y seguiré así, seguiré así hasta que sólo queden dos, las únicas que me hacen falta, las creadoras del 'todo', esas dos que escuchas y no puedes ignorar.
Pero, como curiosidad, te desvelo que empecé a usarlas de verdad..no sé..ya no recuerdo cuanto hace, pero si te puedo decir que me encantó como sonaron por primera vez.
¿Que cómo fue?
Me acuerdo, claro que me acuerdo. Fue tras ese mensaje que escribí con tanta inseguridad un día soleado de Enero. Tú me llamaste, y por supuesto, tras 4 o 5 frases que nos hacían saber por encima, el uno del otro se formó un silencio de esos que eran tan especiales.
Yo siempre me preguntaba que qué se te estaría pasando por la cabeza. ¿Y tú?
Empezaste, y yo, desconfiada, tanteé el terreno y salté a una pequeña piedra para empezar a cruzar el río. Tú me cogiste de la mano y me aseguraste el camino.
Entonces continué yo, balbuceando 'las esenciales', y coloreando mis mejillas aunque tu no pudieras verme.Me acobardé un poco temiendo que el significado de lo que te acababa de decir fuera demasiado en comparación con lo que sentía en ese preciso momento, pero ¡Qué equivocada estaba!
Desde entonces, puede que las haya usado demasiado.
Ahora, me doy cuenta de que debí haberlas reservado para momento sin salida, para cuando de verdad hubiera querido hacértelo saber por palabras si te hubieran faltado mis miradas, caricias o besos (de aquellos interminables).
Hoy, me siento tan impotente de no poder mirarte, acariciarte o besarte cuando quiera, que mis 'esenciales' se debilitan poco a poco, son usadas con tanta regularidad, que están aparcando su valor a un lado y convirtiéndose en pobreza.
Porque si quiero decirte que dos estrellas brillan más que una sola, que vivo y muero cada día con nuestros recuerdos, que mis sensaciones anhelan cada vez más tu cercanía para poder verme sonreir, o que quiero dejar de intentar no acordarme de ti cada segundo..
Sólo me quedan ellas.
Tan sólo me quedan dos para preguntarme por qué teníamos tanto que vivir y el tiempo no nos acompañó
Simplemente dos que me recuerdan cada día lo que disfruté contigo puede que no valorándolo como debí.
Dos que se arrepienten de no haberse convertido en miles de posibilidades para demostrarte lo que me dabas día a día.
Y así, como recompensa, poder ver resbalar de tus labios_ Te quiero.
